miércoles, 29 de agosto de 2018

Naufragio oscuro

Yo naufrago en un mar oscuro,
(y he atravesado otros artilugios),
y no sé si en lo profundo
de sus aguas
dudo
o me abrazo a su magia
de animal oscuro.
¡Es tan insesante el oleaje!,
como incierto el maredaje,
va para allá,
viene para acá,
uno cada puntito en mi refugio
para que mi corazón no sea
puro barullo.
Pero luego me refresco
en sus aguas,
es como cuando el amor,
aunque no ames,
contagia,
necesitás ser de hielo
para no sentir
que hasta su color negro
es el mismo cielo,
y ni una crema de manos
puede resultarte más suave
que su arrogante paso,
tan alterado, tan insano
y tan amado.
Naufragar en su mar oscuro
hace el paso de los minutos
más duro,
descubrir en sus ojos puros
la insolencia de las llamas
es como caer en mi propia redada,
quiero descansar
y no hago más que sólo aguantar,
porque cada vez la amo más.
Yo naufrago en un listón oscuro,
y no sé si es la desolación
o el abismo
lo que me hace estar más firme
a las explosiones de cinismo,
lo que no entiendo
(que es mucho)
es lo que más me va dirigiendo
a vos,
como amar la vida
de una momia,
como clausurar un amor
recién empezado,
naufrago como si nunca
hubiera navegado,
al son de lo oscuro,
en un camino sin futuro,
abrazada a tus ojos de animal,
ojos puros,
a tus ojos puros.

29 de agosto de 2018

(Gracias Ale Sanz por el puntapié inicial).






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