viernes, 12 de febrero de 2010

De café y calles en el inframundo


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Reminiscencias diversas, hay un halo precioso purgando el smog. Un Starbucks más en el mundo, ¿qué más da? Es la calle Córdoba, un pleno condimento del norte del mundo, agitando voces e idiomas extranjeros que palpitan café. Algunos capuccinos suavemente preparados, la espera, las tazas y los jarros térmicos con colores supremos que identifican la solidez del capitalismo contemporáneo. 

¿Y que me decís de la Florida y de la Reconquista? Peatones y más peatones jugando entre zuelas a entretenerse con el paisaje. Huyo rápidamente, pero doy la vuelta y vuelvo a encontrar el mundo. Devociones que no cesan, arrumacos de hormigas entre las plantas, tránsito pesadamente insoportable cubriendo la estratósfera de este pequeño mundo, sin incienso ni dolor, pero con ira y resquemor. Pero aspirar un poco, la noche invita despacito al trago eterno, suspiros siniestros que van rondando mi cabeza, ¡basta de ellos! 

Un poco de paz me elevaría en el ambiente noctámbulo de mis días. Cuando la mente se quiebra, el corazón se enciende. Por los campos retrocederé y me iré hacia el sur, acampando con mis pensamientos para frotarlos y adormecerlos.

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